Bangladesh

Bangladesh, chimeneas, pollo frito y hospitalidad

Bangladés, la Pakistán Oriental ( Bangladesh )


Las tres cosas las encontramos en todo el país y de manera abundante. La industria, mucha de ella extranjera, especialmente multinacionales, se instalan sin problema en el país, las condiciones son ventajosas y los precios de producción irrisorios. No importa cuánto lleguen a contaminar, tienen vía libre para hacer lo que quieran.

Bangladés, la Pakistán Oriental ( Bangladesh )


La contaminación es un problema común en los países de rápido crecimiento, los mismos ciudadanos tiran todo por todas partes, como si no hubiera mañana, como si les gustara de alguna manera el pequeño vertedero con ratas que se forma en cada esquina. Evidentemente les gustaría vivir en el paraíso, como a casi todo el mundo, pero falta organización, dinero, conciencia social y vertederos oficiales.

 

Bangladés, la Pakistán Oriental ( Bangladesh )


Sin duda disfrutan mucho más de la comida, comen con las manos, sin cubiertos, tocando y mezclando a conciencia toda la comida que tienen en el plato. Se limpian las manos después de comer en las cortinas de los autobuses, en la bufanda,… no importa, incluso en las películas Bengalíes predican con el ejemplo. La verdad es que llega a ser divertido ver el mundo al revés, pero hasta un cierto punto. Tienen distintos criterios a los nuestros de lo que está realmente limpio o sucio, entre otros cosas, pero no me quiero extender. La población tampoco está concienciada con la ecología, esto forma un caldo de cultivo perfecto para que las chimeneas sigan escupiendo humo al exterior.

 

Bangladés, la Pakistán Oriental ( Bangladesh )


Por alguna extraña razón y según me han comentado muchos bengalíes, el pollo frito con salsa picante a rabiar forma parte de la cultura culinaria del país desde hace muchísimos años. A ésta famosa receta bengalí hay que añadirle cualquier tipo de frituras como por ejemplo samosas. El pollo frito se puede encontrar en cualquier lugar, se agolpan los restaurantes uno detrás de otro vendiendo lo mismo; lo acompañan con arroz o pepino, que también les encanta y lo venden como aperitivo en cualquier rincón.

 

Bangladés, la Pakistán Oriental ( Bangladesh )


Otro aspecto que me llamó mucho la atención es la curiosidad extrema de los bengalíes; muchos de ellos te miran fijamente en todo momento y te revisan de arriba abajo, como a una estrella de cine, a veces se hace tedioso pasear porque todos están encima, saludando, pidiendo tomar unas fotos, intercambiar unas palabras o queriendo vender algo… hay que tener mucha paciencia y hacer saber que tienes prisa, si te paras a saludar a todo quien lo pida te arriesgas a no salir de la misma calle en horas, destacan por su extrema amabilidad y hospitalidad.
Entre ellos discuten muchas veces y no se esconden, les gusta gritar cuando lo hacen, llamar la atención. Parece que se vayan a matar, pero después de una acalorada discusión se reconcilian, como bebés de teta.

 

Bangladés, la Pakistán Oriental ( Bangladesh )


Bangladesh cuenta con una de las mayores poblaciones musulmanas del mundo, con el permiso de Indonesia. Es tanto el fervor religioso que a menudo los coches y autobuses se detienen en la mezquita más próxima a la hora del rezo.

 

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Peor suerte corren las mujeres, especialmente las musulmanas. Tienen una lista enorme de “cosas que no pueden hacer” o normas a seguir como por ejemplo vestir de manera correcta, no salir de casa sin compañía de alguien del sexo masculino y otras tantas que no voy mencionar.

 

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Os voy a relatar un caso que por desgracia pude presenciar mientras viajaba en autobús. Pude ver como un joven musulmán reprocha a una pareja su actitud, estaban dormidos, sentados a su lado, con la cabeza apoyada uno en el otro, no dudo un momento en despertarlos para corregir su acción. También se giraba a menudo para hablar o ver como dormía un amiguito, también musulmán y de largas barbas que acababa de conocer, se le caía la baba solo de hablar con él.

 

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Los transportes son una locura, creo que nunca antes pasé tanto miedo viajando. Mueren miles de personas al año dentro del autobús, por eso recomiendo usar transportes alternativos como barco o tren, mucho más lentos pero más seguros. He sufrido en mis carnes adelantamientos de autobuses de dos pisos fuera de la carretera, metiéndose en caminos de barro a 80 por hora, sin importarle nada los transeúntes que allí pudiera haber. La única regla de conducción es : cuanto más grande es el vehículo más preferencia tiene y esta regla no siempre se cumple. Lo mejor que pude hacer en estos casos es no mirar lo que hacen los conductores e intentar quitarme de encima las cucarachas que infestan la mayoría de autocares.
El estado de los vehículos es pésimo, la mayoría presentan enormes agujeros y carecen de distintas partes esenciales para la conducción, producto del óxido, que pudre el metal. De hecho casi pierdo la maleta, estaba en el maletero sujeta de un solo hilo cuando llegamos a destino, había un agujero enorme en el portaequipajes, llegó de milagro.

 

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Pese al lamentable estado de los vehículos en Bangladesh hay un aspecto envidiable, la extensa flota de transportes eléctricos o a gas. Los miles de rickshaws que circulan, especialmente en las ciudades, son eléctricos y los vehículos a motor, me refiero a pequeños taxis o CNG, todos funcionan con gas comprimido, hay centenares de gasolineras de gas licuado. En este aspecto están mucho más avanzados que otros países.

 

Bangladés, la Pakistán Oriental ( Bangladesh )


Otro aspecto a tener en cuenta es que hay gente que pide dinero, incluso algunos transexuales, es costumbre darles algo de dinero, acostumbran a ser muy simpáticos y seguro os harán cómplices de alguna broma. Los niveles de mendicidad no son equiparables a los dela India, donde he visto llorar a más de una turista cansada de que todo el mundo esté encima, en Bangladesh es tolerable y a veces incluso divertido si te lo tomas con humor. De hecho se os van a pegar todos los mendigos, unos menos graciosos que otros, van a obviar al resto de los habitantes para centrarse en los turistas, “un business a corto plazo” , su nivel de insistencia a veces aborrece. Si no queréis dar dinero en ese momento lo mejor es poner mala cara, decirles un NO contundente e ignorarlos, enseguida os dejarán en paz.


Bangladesh es un lugar mágico de verdad, todavía por descubrir, con gente maravillosa, seguro que la disfrutan !


Podéis ver todas las imágenes a pantalla completa en el apartado de Fotografías.
 

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